P r i n c i p a l T e x t o s G a l e r i a I n f o r m a c i ˇ n
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LIBRO XXIV

Ve, observa e interroga al labrador, y aprende de él que se cosecha lo que se siembra.

ISIS.

El sabe lo que entra en el seno de la tierra y lo que sale de él. Sabe lo que desciende de los cielos y lo que sube a ellos.

CORÁN.

RÉTIVE NUE

EL POZO

1. El que nos alimenta no nos critica, pero los que nos dejan perecer nos prodi­gan sus juicios y sus condenaciones sin medida, pues se creen superiores en el mundo.

1'. Hipócritas que juzgáis, os abstenéis de ayudar a vivir a los que condenáis. Seréis juzgados del mismo modo. Dios os quitará toda oportunidad de salvación y os corromperéis en la desesperación de la muerte.

2. No es como nosotros, por lo tanto está loco, dicen los impíos.

2'. No son como yo, por lo tanto están muertos, dice el Señor de vida.

3. Buscando el mundo agonizante, nos convertimos en imanes de muerte y morire­mos.

3'. Buscando al Único viviente, nos convertiremos en imanes de vida y vivire­mos.

4. Oh, mi Señor!, no oyes a los pasto­res ignorantes que, para halagar a los mediocres y a los hipócritas, aclaman en el lugar santo la ciencia profana y a sus sabios mercenarios?

La violencia, la ignorancia y la vanidad han invadido sus manos, sus espíritus y sus corazones, y helos aquí extraviando y corrompiendo los rebaños confiados a su protección.

Ilumina a estos ciegos, buen Señor, o vuélvelos mudos, a fin de que la violen­cia de la ciencia impía no destruya tus imágenes santas y preciosas.

Oh, ven, santo Señor!, con tu látigo y tu báculo, con tu vara y tu espada, con tu criba que tría y que separa el buen grano de la cizaña.

Este es el versículo de la reunión y de la advertencia, que será repetido tres veces

4'. Si todavía hay hombres inteligentes e inspirados de Dios en las iglesias, estos examinarán sus Escrituras hasta el fundamento secreto donde brilla la piedra inquebrantable e imperecedera establecida por Dios, establecida de Dios, estableci­da en Dios.

Estos leerán el Libro con atención, y la alabanza de sus corazones subirá hacia el Altísimo como la pura llama de la ofrenda santa.

Estos denunciarán sin temor la ciencia maldita que violenta la naturaleza, los seres y las cosas, y que vende cara la muerte a todos. Estos harán recordar la ciencia de Dios que no violenta nada ni a nadie y que da la vida gratuitamente a todos.

Benditos sean los verdaderos servidores del Altísimo!

5. Los últimos santos no halagarán a los mediocres ni a los rebeldes que les presionan, pues la calidad de los últimos vivientes será para ellos más preciosa que la multitud de muertos incura­bles.

5'. No basta con que una voz de Dios se alce en el mundo para denunciar y des­montar las prestigiosas empresas del maligno? O es que ya no quedan vivos para oírla?

6. Los hombres bien pueden distraerse algunas veces con sus obras, pero jamás deben tomarlas en serio, pues son vanas y muertas. Sólo la obra de Dios está viva para siempre.

6'. Cuando la ciencia de Dios sea mani­festada, todos los trabajos y todas las invenciones de los hombres serán abando­nados por inútiles. Sólo los réprobos permanecerán sometidos a trabajos servi­les a causa de su orgullo ciego.

7. Busquemos los lugares benditos donde el sol, la luna y las estrellas brillan, y donde los elementos y la tierra auxi­liadores animan a los humildes buscadores de Dios.

7'. La miseria en el frío sólo es pobre­za al sol y puede convertirse en riqueza infinita ante Dios si cosechamos el oro que el Señor derrama en abundancia sobre el mundo entenebrecido.

8. Ya no hay soledad, ni tristeza, ni abandono para el que conversa en su corazón con el Perfecto.

8'. Si deseamos que Dios nos escoja, no omitamos escogerle también, y si queremos que nos elija en su reino, no olvidemos elegirlo primero en nuestros corazones.

9. Dios tiene paciencia con la impacien­cia de sus profetas, pues quiere dar a todos los extraviados el mayor número posible de oportunidades de volver a él.

9'. Ha sido dicho: "Mil años de hombre son como un día para Dios, y un día del Único es como mil años para los hombres".

10. Cuántos se preparan para entrar en el reposo de Dios, abandonando la agita­ción falaz del mundo y sus preocupaciones infinitamente renovadas?

10'. Cuántos entran en la soledad de su corazón a fin de rezar, alabar y contem­plar al Dios viviente que basta para todo?

11. Cuántos se retiran a la montaña santa a fin de conocer al compañero imperecedero, al amigo indefectible, al Único Señor del cielo que da la vida sin mezcla?

11'. Cuántos cuecen en secreto el misterioso y santo rocío que viene del cielo a fin de manifestar al Salvador admirable que libera de la muerte?

12. Intentamos emerger del montón de los que agonizan ante Dios, no para hundir a nuestros hermanos en la cloaca, sino para ayudarles a salir también de las tinie­blas de la muerte.

"No vendrán tal vez con nosotros hacia el es­plendor que brilla en el cielo?"

12'. Todas nuestras obras son irrisorias ante la obra de vida del Altísimo.

Acaso no hubiésemos hecho mejor en adorarlo en silencio, antes que escribir el Libro para la ignorante vanidad de este tiempo falsamente inteligente y falsamente sabio?

13. La palabra esencial y substancial transmitida por el maestro es lo que nos hace herederos del Altísimo, a condición de que la recibamos santamente con gratitud y no profanamente con malicia.

13'. Algunos santos abnegados y un Sabio conocedor podrían enseñar de nuevo a los creyentes el camino que salva del exilio y de la muerte de este mundo, si los corazones de los hombres no estuvieran tan profundamente sepultados bajo la mugre del pecado.

14. Los rebaños salvajes son diezmados por las fieras, pero los rebaños guarda­dos acaban en el matadero.

Así pues, que los creyentes se sostengan individualmente en Dios sin exponerse inútilmente en el mundo.

14'. Líbranos, buen Señor, de la sórdi­da batalla por una vida agonizante en un mundo podrido, y haznos herederos de tu luz incorruptible, viva y eterna, a fin de que te adoremos en la locura del amor que da y recibe sin medida.

15. Los impotentes que recitan oraciones ya hechas creen vanidosamente ser los únicos en rezar como es debido, pues ignoran la alabanza a Dios que brota espontáneamente del corazón del santo inspirado.

"Dios juzgará a los moribundos que rechazan a sus vivos y rechazará a los muertos que maltratan a sus enviados."

15'. El agua brota algunas veces de la roca en el desierto, pero es más a menudo un espejismo engañoso que una realidad palpable y vivificante. No nos durmamos en el ronroneo de las iglesias y de los claustros; luchemos en ellos por nuestra liberación uniéndonos de corazón con el Señor de amor, de poesía y de ciencia verdadera.

16. Seremos conocidos y estaremos vivos en el cielo gracias a la obra de Dios que no perece, pues nuestras obras personales desaparecerán con el mundo transitorio y nuestro recuerdo aquí abajo perecerá con el tiempo.

"El reino del Perfecto es inmutable y su Señor no miente."

16'. El Libro no es para los corderos que balan ni para los lobos rapaces. Es para los libres hijos de Dios que bendi­cen al Señor en sus corazones y que buscan febrilmente su gracia, su amor y su salvación, antes del furor de la nube incandescente que consumirá todas las cosas impuras.

17. No nos las demos de importantes, ni de despreciativos, ni de salvados, ni de puros, a fin de no resultar odiosos ante el Señor y, sobre todo, a fin de no volver al Señor odioso en el mundo.

17'. Cuanto más cerca estemos del Señor de vida más lo ocultaremos en el mundo, a fin de no profanar el amor del Único.

"La gente "bien" según el mundo no es la gente "bien" según Dios."

18. Los sermoneadores han conseguido que el mundo se asquee de Dios y los bienpen­santes han logrado que se le odie. Gran éxito, en verdad, del que se felici­tan imbécilmente como malos servidores que han echado a los invitados de su amo, pensando sentarse a la mesa en su lugar. Serán ignominiosamente expulsados y reemplazados por nuevos ayudantes más fieles e inteligentes.

18'. Los mediocres y los hipócritas sumergen las iglesias, y los ateos domi­nan en el mundo. Cómo van a subsistir los creyentes verídicos si el Señor no viene rápidamente a socorrerlos?

Quién ha visto jamás una buena cosecha germinar y crecer en un campo de piedras? Sin embargo, todo es posible para el Señor de vida y de amor, que siembra sin medir, incluso en la ceniza muerta.

19. Recibamos con humildad, pero también con efusión y amor a los que vienen a pedirnos información sobre Dios y su salvación, y recomendémosles la lectura asidua de las Escrituras santas y Sabias, en vez de hastiarlos con sermones aburri­dos y con opiniones arrogantes.

19'. Servidor de Dios, amigo de Dios, hijo de Dios, amante de Dios, son títu­los envidiables, verídicos, únicos y secre­tos. Todos los demás son, comparati­vamen­te, como el título de preso reinci­den­te, del que no cabe enorgulle­cerse.

20. Un buen ejemplo de vida en el amor del Señor vale más que todos los discur­sos preparados y que todas las banalida­des soltadas sin inspiración.

20'. Los que rechazan el Libro rechazan su propia vida sin saberlo.Quién les destapará los oídos si no quieren oír? Y quién les abrirá los ojos si no quieren ver? Acaso no se impone por sí misma la evidencia de la obra celeste a los cre­yentes iluminados?

21. El Libro es para quienes les es dado recibirlo. Es la justicia de Dios, que supera el entendimiento de los hombres.

21'. Antes que nada, los profetas nos recuerdan el que es, el que vive, el que permanece inmutable en sí mismo por la eternidad.

22. Los hipócritas, los mediocres y los ateos bien pueden rechazar el Libro; los creyentes libres lo propagarán con la ayuda del Espíritu Santo que lo ha inspi­rado, y su multitud cubrirá toda la tierra si permanecen unidos en Dios en sus corazones y si no violentan a nadie en su fe.

22'. La Madre lava nuestras escorias y el Padre se alía a nuestra pureza, pues su gloria es llameante y pura como la del sol. Así, debemos consumir en nosotros todo pecado y lavar toda mancha, a fin de que pueda habitarnos y resucitarnos en su esplendor celeste.

23. De qué sirve triunfar aquí abajo, si es para triunfar en el barro de la muerte que finalmente nos mata? Triunfo irriso­rio tras el cual los astutos y los imbé­ciles corren locamente en este mundo.

23'. Qué dolorosa sorpresa al final de los tiempos, cuando vean a los que des­pre­ciaban a causa de su fe obtener la vida eterna, mientras que ellos mismos sólo recogerán una agonía mantenida con parsi­mo­nia!

23''. Oh, ricos imbéciles, que despre­ciáis a los santos y a los pobres de Dios dejándoles perecer de miseria en el mundo!, algún día mendigaréis vuestros excre­mentos como comida, y la podredumbre os servirá de lecho y de vestido.

24. La libertad de los hijos de Dios es una li­bertad interior que lo dice y lo hace todo en la inocencia reen­contrada y guar­dada.

24'. Oh, tú, el Resplandeciente!, permite que te encontremos y te comamos, a fin de que vivamos en tu eternidad y en tu gloria sin par.

25. Pidamos lo que nos corres­ponde en derecho, pero no lo exija­mos, a fin de no obstaculizar el juicio de Dios.

25'. El que vive inocentemente la verdad de Dios no es contradicho por nadie.

26. Si buscamos el mundo, trabajemos lo más posible. Si buscamos a Dios, repose­mos todo lo que podamos.

26'. Cada cual admira su pequeña persona y cada cual está orgulloso de sus peque­ños trabajos, sin ver que Dios y su obra son los únicos inmortales y admirables.

27. No hemos solicitado la sumisión ni la admiración de nadie y no nos hemos impuesto a nadie.

"Quién nos seguirá libremente hasta el Señor de resurrección?"

27'. La renuncia perfecta es lo que nos abre las puertas del reino de Dios. La indigencia perfecta es lo que nos colma de la bendición de Dios. El vacío perfec­to es lo que nos llena del amor de Dios.

28. Quien conozca un libro semejan­te a éste, que lo publique ante Dios y ante los hombres, si puede. Si no, que publi­que lo que ha oído y lo que ha visto en su corazón después de haberlo leído.

28'. Lo que es fijo viene de la tierra.

Lo que es movedizo viene del agua.

Lo que es humoso viene del aire.

Lo que es graso viene del fuego.

29. Hay algo más absurdo y más trágico que la suerte de los impíos, que se niegan a pedir nada a Dios en sus corazo­nes endurecidos por el orgullo?

29'. Se proclaman fuertes y libres en el mundo, pero mueren como las bestias en el abandono y en la decadencia sin esperan­za.

30. Por qué los que nos hablan de Dios se creen obligados a adoptar ese tono pedante o esos trémolos de perros apalea­dos?

30'. Improvisemos nuestra predicación a fin de que sea vivida en Dios, o bien callemos humildemente en el mundo.

31. Lo propio del hombre es asombrarse de la creación y buscar al creador.

Lo propio de la bestia es no preocuparse por ello y no buscar más que a sí misma.

31'. Muchos niegan, muchos dudan, muchos creen, algunos buscan, algunos compren­den, algunos encuentran, uno o dos viven y alcanzan la unidad del Único en el cielo.

32. Nuestro honor es haber hecho recor­dar la promesa de Dios, garantizada por su amor y realizada por su ciencia en su gloria transformante.

32'. El Libro que exalta la gloria, el amor y la ciencia de Dios será la salva­guardia de los creyentes. Quienes lo recha­cen perecerán en la vana espera de aquel que se encarna ante sus ojos de ciego.

33. Ni los creyentes ni los ateos sospe­chan que existe la ciencia de Dios oculta tras los símbolos, los escritos y las figuras de la religiones reveladas. Los que creen en ella intentan apropiársela por la astucia y la violencia. Algunos la piden a Dios en su corazón y apenas uno o dos la obtienen en el siglo.

33'. El maestro, al visitar la morada del discípulo, lo rompió todo salvo una botella, luego quemó lo que podía arder excepto las santas Escrituras, después apagó las cenizas con agua excepto un tizón. Finalmente, abrió todas las venta­nas excepto la que miraba al Norte, después salió por el Sur sin decir una palabra.

34. Ya no hay trabajos molestos ni desespero ni derrota para el que obtiene la ayuda del Señor en los aprietos de este mundo.

34'. Más vale tender la mano y disfrutar de la libertad y de la alegría de los hijos de Dios, que poseer los bienes del mundo y carecer del principal alimento celeste.

35. Cómo no dudar de Dios en este mundo mezclado de muerte? Y cómo escapar a la desolación de este exilio en la esclavi­tud, en la miseria y en la agonía perpe­tuamente renovadas?

35'. Los incrédulos cuentan con ellos mismos para organizarse aquí abajo. Los creyentes cuentan con Dios para salvarse del exilio de este mundo. He aquí toda la diferencia entre la razón de los sentidos y la locura de la fe.

36. Si Dios no nos otorga el don de creer, no pode­mos creer por nosotros mismos ni, sobre todo, permanecer en la fe en la vida salva e imperecedera, que él nos ha prometido como recompensa por nuestra fidelidad a su ley.

36'. Podemos llorar por los impíos, no podemos juzgarlos y aún menos condenar­los, pues el Señor es quien nos escoge y nos habita según su voluntad y no según la nuestra.

37. El signo verdadero de los hijos de Dios es que lo piden todo a su Padre sin titubear y sin dudar.

37'. !Oh, santo Genitor!, consume en nosotros la putrefacta extranjera y líbra­nos de las escorias tenebrosas, a fin de que luzcamos en la luz de vida donde haces tu nido.

38. Demasiadas preocupaciones, demasia­das molestias y demasiadas tentaciones nos acosan aquí abajo para que podamos consagrarnos en paz al estudio de la palabra de Dios y a la búsqueda de su salvación.

38'. Así pues, primero roguemos a fin de que Dios allane los senderos de nuestra búsqueda y a fin de que nos descargue de las preocupaciones ajenas, volviendo nuestra fe más fuerte que la evidencia de nuestra ciega razón.

39. Sea cual sea nuestra seguridad y sea cual sea nuestro desamparo, pongámonos todos los días de nuestra vida, junto con nuestros asuntos, en manos del Señor de sabiduría: el único que puede darnos la victoria y la paz que no pere­cen.

39'. No rechazemos lo que nos parece oscuro al comienzo, pues sin duda es lo que nos iluminará al final.

" Oh, santa luz, que consiente habitar nues­tra muerte a fin de resucitar nuestra vida!"

40. Vosotros que tenéis sed de justicia y de honradez, vosotros que buscáis la paz y la amistad, vosotros que esperáis la libertad y el amor, venid libremente al Señor y a su salvación, sin preocupa­ros de los obstáculos levantados por los muertos entre Dios y los hombres.

40'. No estamos aquí para esperar que los hombres vengan hacia nosotros en templos muertos, estamos aquí para ir hacia los hombres y para instalar a Dios en sus corazones vivos.

41. Intercambiemos piadosamente nuestras oraciones, a fin de que el Señor las bendiga doblemente.

41'. "Resignaos y morid", es la palabra del enemigo.

"Buscadme y vivid, es la palabra del amigo.

42. Ya que la mugre, la podredumbre, la esclavitud, el sufrimiento, la mentira y la muerte están inextricablemente ligados a este mundo, qué otra cosa podemos esperar sino el absurdo al querernos organizar en él, al querer dominar en él, o bien, al aceptar corrompernos en él o al esperar perecer en él, aunque sea santamente?

42'.Acaso la única solución eficaz no es buscar solamente la salvación de vida, transmitida por el Señor descendido del cielo y encarnado entre nosotros para nuestra reintegración en la vida eterna y pura? No está dicho:"Buscad primero el reino de Dios y su justo empleo, y todo lo demás os será dado por añadidura"?

43. La decadencia de las religiones y de las iniciaciones proviene de que los guardianes, los creyentes y los buscado­res toman los símbolos, las figuras y los ritos por el misterio mismo, cuando de hecho no son más que sus imágenes y sus recuerdos.

43'. El reino de Dios no es una abstrac­ción ni una imagen, ni un vago ideal. Es la única realidad viva y palpable que salva de la muerte, desde ahora, aquí abajo.

Comprenderemos al fin?

44. Más vale creer estúpidamente en la inverosimilitud de la revelación divina que demostrar inteligentemente su imposi­bilidad aparente.

44'. La ciencia profana realiza todos los días prodigios increíbles, sería impotente la cien­cia de Dios para salvar­nos de la muerte?

45. Los impíos creen vanamente adquirir por la fuerza lo que se niegan a pedir humildemente a Dios. Ciertamente, acaba­rán desmenuzados por su propia violencia.

45'. Quizás ha llegado el momento de prepararnos para atravesar la hoguera del fuego desencadenado? Quién volverá a salir indemne de ella como la simiente de Dios?

46. Deseamos que nadie utilice el Libro para juzgar o condenar desde fuera, pues siempre es inútil tener razón frente a alguien y a menudo es peligroso.

46'. Hacemos observar que todos los comentarios de las palabras inscritas en el Libro son incompletos, pues los refle­jos de la cosa no son la cosa misma.

47. Si la revelación de la salvación se extraviara o cesara aquí abajo, quién nos libraría de la agonía del mundo?

47'. Salvemos nuestras santas Escrituras de la desaparición, a fin de que nos salven también de la muerte extranjera.

48. Unámonos un pequeño número de esco­gidos por el corazón y prometámonos ante Dios: socorro, amor y fidelidad en este mundo exiliado. Así el Señor en persona bendecirá nuestras empresas y guiará nuestra búsqueda.

"Si somos golpeados, volvamos a Dios y si somos colmados, saltemos hacia él."

48'. Si no buscamos la salvación de Dios con constancia, con perseverancia, con obstinación, con estupidez, con delirio, no obtendremos más que la corteza de las cosas santas.

"No debemos suplicar al mundo para obtener una parcela de las cosas muertas que vende tan caras a todos?

49. Los orgullosos del mundo sí sospe­chan que la verdad de Dios existe, pero fingen burlarse de ella en público, cuando de hecho se esfuerzan en violen­tarla en secreto con sus maquinaciones tenebrosas y criminales.

49'. Oh, superinteligentes que os admiráis con complacencia en la mugre del pecado, vuestra malicia y vuestro orgullo os excluyen para siempre de la luz de vida donde habita el Señor santo!

50. Todas las explicaciones y todas las experiencias del mundo y de nosotros mismos son ilusorias, pues nos dejan ignorantes, miserables y agonizantes como antes.

Sólo el amor y la ciencia del Altísimo pueden salvarnos de las tinieblas de la muerte.

50'. Todos los sabios y todos los genios del mundo sólo examinan el mundo y sólo conocen el mundo tenebroso; así pues, se contentan con las recompensas irrisorias del mundo y van al olvido y a la muerte del mundo como los animales que despre­cian y explotan.

51. Todo lo que los orgullosos piensan de los humildes buscadores de Dios y todo lo que les hacen padecer es como una lápida que fijan sobre su propia espalda de malditos.

51'. La desobediencia y la absorción de un fruto mezclado es lo que nos ha preci­pitado en la muerte. La obediencia y la absorción de un fruto puro es lo que nos restablecerá en la vida.

52. Todos quieren mejorar su suerte de agonizantes, pero muy pocos intentan escapar definitivamente de esta condición lamentable.

52'. Todos se apasionan por los asuntos del mundo impermanente, muy pocos piensan en estudiar la revelación prodigiosa de los Hijos de Dios.

53. Las santas Escrituras, que enseñan a salir de la muerte, aburren mortalmente a los muertos. Por el contrario, todo lo que les hunde en la muerte les apasiona y entusiasma sin medida.

53'. Los apasionados de Dios encontrarán a Dios y su vida. Los apasionados del mundo encontrarán el mundo y su muerte agonizante.

"La frecuentación de Dios es lo que nos hará encontrar la paz de la casa de Dios."

54. Pocos humanos sienten curiosidad por la revelación del misterio de la caída y de la redención, pues pocos hombres han conservado el recuerdo y el sabor de la vida imperecedera y pura del comienzo.

54'. Sólo obtendremos lo que deseemos y pidamos verdaderamente, pero sólo seremos colmados por la vida eterna corporificada en Dios.

55. Se nos ha ordenado creer y amar. No se nos ha prohibido buscar y cono­cer, sino todo lo contrario.

55'. La fe y el amor nos guardan con segu­ri­dad hasta el día del perdón. La inves­ti­gación y el saber nos conducen, desde aquí abajo, a la vida eterna o bien a la muerte sin retorno.

56. Ay de los que se instalan en el barro de este mundo y se duermen en su mugre!, pues no verán lucir la luz del Perfecto.

56'. Ay de los que se olvidan en la ociosidad o en el trabajo, en el placer o en la desesperación!, pues su lote será la muerte de donde no se vuelve.

Buscadme y vivid.

AMOS.

Oh! Quién me hará saber dónde encon­trarle y llegar hasta su trono?

JOB.