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LA CAÍDA DE LOS ÁNGELES

SEGÚN LA TRADICIÓN MUSULMANA

Carlos del Tilo

 

El capítulo III del Libro del Génesis nos relata la transgresión de nuestros primeros padres, llamada Pecado original por la Iglesia.

No pretendemos en este estudio presentar comentarios exegéticos sobre este misterioso acontecimiento, ésta será, quizás, la tarea de un artículo ulterior en La Puerta. Lo que queremos poner en evidencia aquí es la causa de esta «desgracia» cuyas consecuencias han sido incalculables para naturaleza humana.

Según el texto bíblico, el instigador de este «error» original fue la serpiente y no nos dice de ella nada más que: era el más astuto de todos los animales del campo. La tradición cristiana identifica la serpiente con Satanás, el ángel rebelde. En el Libro del Apocalipsis, por ejemplo, se dice que la antigua serpiente es el diablo y Satanás (Apocalipsis XII, 9 y XX, 2). La serpiente sería la forma manifestada que toma Satanás para engañar a Eva, no pudiendo confundirse totalmente a este reptil con Satanás, siendo éste un espíritu.

Sentado esto, el problema que nos ocupa es el siguiente: ¿Por qué existió el ángel rebelde, Satanás? ¿Por qué quiso engañar a nuestros padres?

Vamos a ver, apoyándonos en unos fragmentos del Corán, cómo pueden contestarse estas preguntas. La traducción de éstos fragmentos se basa en el texto francés del Corán (Traducción y comentarios del Sheikh Si Boubakeur Hamza en 2 vol., ed. Fayard-Denoël 1972).

Sura II - La Vaca (vers. 34 a 39).

34 (Recuerda igualmente a los hombres) cuando ordenamos a los ángeles que se prosternaran ante Adán, que todos obedecieron excepto Iblis (1) que rehusó, estimándose superior (al hombre) y que se contó así entre los infieles.

35 Dijimos: «Adán, permanece en el paraíso en compañía de tu esposa. Comed (de sus frutos) con toda quietud, en todas partes donde deseéis. Pero no os acerquéis a este árbol: os contaríais entre los injustos.»

36 Iblis los sedujo para alejarlos de allí y los hizo salir del lugar donde permanecían. «Descended todos del paraíso, les ordenamos; seréis (vosotros y vuestros descendientes) enemigos los unos de los otros. Tendréis sobre la tierra un refugio temporal y un usufructo para un lapso de tiempo.»

37 Sin embargo Adán aprendió de su Señor las palabras que expresaban el arrepentimiento. Dios se mostró indulgente para con ellos. Es, en verdad, clementísimo, misericordiosísimo.

38«¡Descended todos del paraíso!» - les dijimos. «¡Ciertamente recibiréis de mí una buena dirección! Aquellos que la seguirán no experimentarán ni prueba ni aflicción».

39 «En cambio, aquellos que no habrán creído y habrán tratado a nuestros signos de mentiras, éstos serán entregados al fuego por la eternidad.»

Sura VII Las Murallas, (vers. 10 a 18).

10 Os hemos instalado sobre la tierra i os hemos procurado allí medios de existencia. Rara vez manifestáis vuestro reconocimiento.

11 Ciertamente, os hemos dado una forma y hemos dicho a los ángeles que se prosternaran ante Adán. Éstos se inclinaron, excepto Satanás que no se prosternó.

12 Dios (le) dijo: «¿Qué te impide prosternarte cuando te lo he ordenado? –Soy superior a él; me has creado de fuego y lo has creado de arcilla» -respondió.

13 Dios dijo: «¡Baja de aquí; no podrás mostrarte orgulloso en este lugar! ¡Sal! Estarás entre los despreciables»

14 «Acuérdame un plazo, pidió Satanás, hasta el día en que los hombres hayan resucitado»

15 Dios dijo: «Estarás entre aquellos a quienes está dado esperar»

16 «Ya que me has consagrado el error, los espiaré a lo largo de tu vía recta» -respondió Satanás.

17 «Los asaltaré por delante y por detrás, por su derecha y por su izquierda y encontrarás a la mayoría de ellos ingratos (hacia ti).»

Dios dijo: «¡Fuera de aquí, cubierto de oprobio y desterrado! Llenaré la gehena de aquellos que entre ellos te habrán seguido, (y de ti).

Sura XVII – El Viaje nocturno, (vers. 61 a 65).

61 (Recuerda) cuando dijimos a los ángeles que se prosternaran ante Adán. Se prosternaron excepto Satanás (que) dijo: «Yo, ¿prosternarme ante aquél que has creado de arcilla?»

62 «¡Mira, añadió, si aplazas (mi castigo) hasta el día de la resurrección, dominaré seguramente a toda la descendencia de aquel a quien honras, excepto un pequeño número!»

63 «¡Vete! –le dijo. La gehena será una amplia retribución para ti y para quienquiera que te siga entre su descendencia.»

64 «¡Seduce con tu voz a quien puedas entre ellos! ¡Abalánzate sobre ellos con tus caballeros y tus infantes! ¡Asóciate a ellos en sus bienes y sus hijos, y hazles promesas! (Ahora bien, lo que Satanás les promete no es sino ilusión).»

65 «En cuanto a mis servidores, no tendrás ningún poder sobre ellos; tu Señor (les) bastará como protector.»

  • El fragmento de la Sura VII nos parece el más explícito.

    * * *

  • Vemos en estas citas que lo que engañó a Satanás fue la «forma» corporal de hombre que Dios le presentó; no reconoció la superioridad de la triple constitución del hombre –cuerpo, espíritu y alma- sobre la de los ángeles, creados solamente de un Espíritu de luz (vers. 12).

    En realidad, el Adán primordial (o sea el hombre antes de la caída y también el hombre regenerado) es superior a los espíritus angélicos inmateriales. Esta superioridad estriba en que está dotado de un cuerpo. A raíz de la transgresión este cuerpo se ha vuelto opaco y corruptible. Por medio de la regeneración puede recuperar su estado edénico incorruptible y luminoso.

    En los versículos 11 y 12 de la sura VII se explica que Satanás se equivocó a causa de las apariencias de la primera «forma» de barro del hombre. De hecho, Satanás no se negó a adorar al Dios celestial, sino a Dios en el hombre. Es, en cierto modo, por un exceso de amor hacia el Dios celestial que el ángel cayó y después de su rebelión continúa adorándolo. Mientras tanto, antes de su condenación eterna, ha pedido a Dios un plazo hasta el día de la resurrección de los hombres (vers. 14 y 15), plazo que Dios le ha concedido: «Ya que me he equivocado a causa de las apariencias de la forma de barro del hombre –parece decir Satanás- me dedicaré a engañar al hombre por medio de las apariencias, hasta el día de la resurrección». En este día las apariencias habrán desaparecido. Véanse las suras VII 16-17 y XVII 64.

    Aquellos que han tenido la ocasión de leer El Mensaje Reencontrado (2) habrán podido comprobar la confirmación de esta enseñanza: «Hablamos un lenguaje nuevo –dice su autor en el versículo 42 del libro XXXIII– pero volvemos a decir la misma revelación antigua ya que nadie inventa nada en el Arte de Dios.» «Satanás ha sido engañado por las apariencias de Adán, por eso el Señor ha permitido que Adán sea engañado por Satanás por medio de las apariencias del mundo, y que los hijos de Adán sufran la misma prueba turbadora» (XXI, 3). «Un inteligente (3) ha querido tocar el cuerpo de inmortalidad de nuestro hermoso Señor y gracias a él sabemos que se trata de una realidad palpable y no de una vana apariencia. Satanás ha sido rechazado por no haber rendido homenaje a la santa y misteriosa trinidad de Adán.» «Es gracias a este cuerpo de gloria que los Hijos del Único son superiores a todas las criaturas de Dios, incluso a los espíritus angélicos, y es así, que toda rodilla se dobla ante la gloria de Adán y que Satanás no podrá volver a ser integrado en el cielo antes de haber adorado el muy santo cuerpo de Cristo (4) resucitado.»

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    (1): Iblis; uno de los nombres de Satanás, es una palabra de origen hebraico como muchos otros términos religiosos. Algunos filósofos, sin embargo, le da un origen árabe, derivado de balasa, ‘estar desesperado’. Antes de llevar este nombre Satanás se llamaba Azazil (Nota del traductor árabe del Corán).

    (2): El Mensaje Reencontrado, Arola ed., Tarragona, 2000.

    (3): Este «inteligente» no es otro sino Tomás el Apóstol. Véase el episodio evangélico en Juan XX, 24-29.

    (4): Hay que precisar que, según el Corán (sura IV, 157) los judíos no mataron a Cristo, es decir al Cuerpo Glorioso; sino que aquél que fue colgado en la cruz era como su simulacro, es decir, nada más que su apariencia. El profeta Mahoma decía: «De todos los hombres yo estoy más cerca de Jesucristo en este mundo, y lo estaré en el otro».

     

    LÉXICO ETIMOLÓGICO DE ALGUNOS TÉRMINOS

    RELACIONADOS CON ESTE TEMA

  • Satanás: Término hebreo; significa: espíritu acusador y tentador, calumniador, enemigo, adversario, obstáculo, la mala inclinación del hombre al mal.

    En el Talmud, Satanás significa a menudo: el peligro, la desgracia. La palabra procede del verbo "Satán" que significa: odiar, acusar, oponerse.

    En la angelología musulmana existe una clara distinción entre los ángeles y los djinns (genios, demonios). Satanás es un ángel caído a causa de su desobediencia. Perdió su angélica pureza para adquirir la cualidad de djinn. Ésta, según el Corán, es totalmente diferente ya que los djinns están constituidos de "un fuego, de un calor ardiente".

    Iblis: ver supra la nota nº 1 de la Sura II, 34.

    Diablo: Término griego significando: el que desune, calumniador, el Diablo. Procede del verbo "diaballo": tirar entre, separar, desunir, atacar, acusar, engañar.

    Demonio: Término griego: "daimoon" significando: un dios, una divinidad, el genio atado al hombre y que personifica su destino.

    Samaël: Es el ángel del mal para los Hebreos. Término hebreo. Significa: La Fuerza que ciega; del verbo "samo": cegar y "Él": fuerza. Comentario de la tradición hebrea: Antes de la caída el hombre era (or) luz; después de la caída perdió la letra de la Unidad (alef), la cual se cambió por la letra de la multiplicidad (ain). Así pues, el hombre se ha vuelto (or): ciego, o (or): piel. El hombre fue recubierto de una piel (el sentido animal) y se ha vuelto ciego. En la Tradición egipcia, tenemos el equivalente de Samaël, en el personaje de Tifón, el enemigo de Isis, Osiris y Horus. Tifón significa en griego: ceguera, del verbo "tufoo": cegar.

    Lucifer: Término latino, significando: porta-luz, lleva-luz. Es el equivalente del griego: "Foosforos". Corresponde al planeta Venus, la Estrella de la mañana. En la versión alemana del Parsifal se cuenta que cuando el Ángel Lucifer cayó del cielo, la esmeralda que tenía en la frente se hundió profundamente en la tierra (entendamos también: en el hombre) y la leyenda añade que el Graal (la copa que contiene el brebaje de inmortalidad) está hecho de esta misma esmeralda. Encontramos la palabra Lucifer en varios lugares en la versión latina (Vulgata) de las Escrituras:

    Job, XI, 17: ... y en la tarde amanecerá para ti una luz como de mediodía y cuando te creerás consumido renacerás como Lucifer (o la estrella de la mañana).

    Isaías, XIV, 12: ...¿cómo caíste del cielo, Lucifer?

    2ª Epístola de Pedro, I, 19: ... hasta tanto que amanezca el día y que Lucifer (la estrella de la mañana) nazca en vuestros corazones.

    Dante: "La Divina Comedia", El Infierno, canto XXXIV.

    Dante describe a Lucifer plantado en el fondo del Infierno en un lago de hielo hasta el ombligo, que corresponde así al centro de la tierra.

    Es muy curioso, porque visto desde el Infierno Lucifer está de pie, pero visto del cielo está cabeza abajo y piernas arriba. Es por medio del cuerpo velludo de Lucifer que Dante y su guía Virgilio llegan a pasar del Infierno al purgatorio y vuelven a ver la luz de las Estrellas.

    Adán: Del hebreo Adam: hombre y nombre del primer hombre. Del verbo "Adom": ser rojo, encarnado, enrojecer. Adamah, forma femenina de Adam significa: el suelo, la capa cultivable de la tierra, tierra vegetal, el humus.

     

     




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