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TRATADO DE LA VERDADERA SAL DE LOS FILÓSOFOS Y DEL ESPÍRITU UNIVERSAL DEL MUNDO
Clovis Hesteau de Nuysement

Presentación y traducción: J. Peradejordi

Introducción

Según el célebre alquimista Dom Pernety, los poetas no inventaron sus fábulas y sus personajes sin un objeto concreto; lo hicieron para instruir a sus lectores «en la moral y en la física”. Señalemos que el sentido de estas dos palabras era en su época algo diferente al que ahora le damos. La moral era la ciencia del espíritu, del perfeccionamiento interior; y la física era la de la materia, la de la Obra exterior, la alquimia.

Como tantas otras artes, la poesía degeneró y olvidó su verdadero objetivo; pero en el siglo XVI, en Francia, la obra de algunos poetas vuelve a transmitirnos es mensaje hermético. El más importante de ellos es, sin duda, Clovis Hesteau de Nuysement.

Contemporáneo y amigo de Daurat, Ronsard, y du Perron, de Nuysement fue miembro de la Academia du Baïf. Conoció y trabó amistad con Guy LeFèvre de la Boderie, uno de los cabalistas cristianos más importantes, en casa de su protector François d’Alençon.

Clovis Hesteau de Nuysement fue secretario de Carlos de Luxemburgo y recaudador general de Ligny, cargo que le proporcionó numerosas enemistades. En Ligny se entregó a la práctica de la alquimia, cuyo estudio teórico había emprendido muchos años antes.

El poema y los capítulos que hemos traducido proceden de su Traictez du vray sel secret des Philosophes et de l’esprit général du monde (París 1621). Según el mismo nos informa en su Epístola al duque de Lorena, Clovis Hesteau de Nuysement recibió su iniciación alquímica de François de Foix, conde de Candalle y obispo de Aire (1502-1594) que, según varios autores de la época, habría encontrado la Piedra Filosofal.

Debemos también a de Nuysement unas Visiones Herméticas, poemas inspirados en el célebre Tratado de la Piedra Filosofal de Lambspring.

Tratado de la Verdadera Sal secreta de los Filósofos y del Espíritu General del Mundo
que contiene en su interior los Tres principios naturales según la doctrina de Hermes
por el Señor de Nuysement, recaudador General en el condado de Ligny, Barrois

París, en casa de Jeremías Perrier y Abdías Buisard, 1621

Descripción del Espíritu universal del Mundo
SONETO

Hay un Espíritu-cuerpo, primogénito de Natura;

muy común, muy oculto, muy vil, muy precioso

conservante, destructor, bueno y malicioso,

comienzo y fin de toda criatura.

Triple en substancia es, de sal aceite y agua pura;

que lo coagula, amasa y riega todo en sus partes bajas

siendo seco, unctuoso y húmedo en sus partes altas,

apto para recibir cualquier forma o figura.

El solo Arte, por Natura, a nuestros ojos lo deja ver;

Recela en su centro un infinito poder;

provisto de las facultades del Cielo y de la Tierra.

Es Hermafrodita y da crecimiento

a todo aquello con lo que mezcla indiferentemente

ya que en sí mismo todos los gérmenes encierra.

Capítulo I. Que el mundo está vivo y lleno de vida.

Ya que he decidido hablar del Espíritu del Mundo, es necesario que haga ver como el Mundo está lleno de alma y de vida; pues aparte de que la Naturaleza no espiritualiza nada sin vivificarlo y que el Mundo consiste en continuas alteraciones de las formas que no podrían darse sin el vital movimiento, vemos también a esta misma Naturaleza, cual una madre muy fecunda y cuidadosa, abrazar y alimentar a este Mundo, repartiendo entre cada uno de sus miembros la suficiente porción de vida. De modo que nada hay en todo el Universo que no intente animar, pues no puede estar ociosa, y permanece siempre atenta y forzada a su acción que es vivificar.

Así pues, este gran cuerpo está agitado y provisto de un movimiento sin reposo, y este movimiento no puede darse sin espíritu vital. Pues lo que está sin vida, necesariamente está inmóvil... este movimiento se hace por la infusión de esta alma agitando a esta gran masa, por medio de cierto espíritu radical y nutritivo, cuya fuente y mina se encuentra en el centro de la tierra y es antepasada de todas las cosas, a fin de que de allí provengan y se extiendan por todo el cuerpo ( como desde el corazón) todas las funciones vitales.

Así pues, esta raíz y mina está incluida en el antiguo seno del viejo Demogorgón, progenitor universal, que los antiguos Petas, diligentísimos inquisidores de los secretos naturales, han pintado ingeniosamente vestido de una capa verde, (1) envuelta en una herrumbre ferruginosa, cubierta de oscuras tinieblas, alimentando a toda clase de animales. Las virtudes de los globos celestes destilan incesantemente en su vientre, penetrando en los flancos de la tierra a la que preñan con todo tipo de especies omniformes. Allí donde del mismo modo las calidades y las fuerzas elementarias vienen a servir a este anciano Padre, productor y especificador de todas las cosas, perpetuamente ocupado en dispensar formas específicas por medio de su Iliasto, (2) y en excitar su calor vital por medio de su Arqueo. (3) Iliasto y Arqueo son como los dos útiles de la formación, conservación y aumento de las cosas.

Este Demogorgón es aquel con el que la meditación y el pensamiento de Dios han producido todo lo creado en los cielos y debajo de ellos [...]

[...] Como receptáculo de las influencias y virtudes superiores la tierra tiene en su interior la fuente de esta alma vital [...]

[...] Así pues, si los animales, minerales y vegetales, que ocupan la mayor parte del mundo visible, están llenos de vida, ¿cómo podría creerse que el todo sea más pobre que sus partes? Esto es aún más verdadero en las cosas referentes al mundo sublunar, pues al influir los globos celestes la vida en los cuerpos inferiores, es necesario que primero la hayan recibido de esta alma universal, ya que no se puede dar lo que no se tiene [...]

[...] El alma del Universo, al moverse por sí misma, siendo la fuente y el origen de todo movimiento corporal y la compañera ordinaria de los cuerpos, lo que hace que la sutilísima parte de esta alma busque lo elevado y allí habite y gire con una circulación continua con los globos celestes, a los que conduce con un movimiento propio y sin fin orbicular; y por esa razón todas las cosas superiores son más vitales, perfectas y participan más de la inmortalidad que las inferiores [...]

[...] De estas razones se deduce que el mundo universal está universalmente lleno de vida. Tanto que la vida de cada especie individual no es más que la vida que participa de esta vida general del mundo [...]

Los metales, como las plantas y los animales, tienen también su simiente, pero sólo es vista por los verdaderos Filósofos que la saben extraer de el lugar que le es propio con gran Arte. Y se la puede más bien vislumbrar por la razón que percibirla por los ojos corporales.

Capítulo II. Que al vivir el Mundo tiene espíritu, alma y cuerpo.

El cuerpo del Mundo es conocido familiarmente por los sentidos, pero en él yace un espíritu oculto y en ese espíritu, un alma, que sólo puede acoplarse al cuerpo por medio de éste, pues el cuerpo es grosero y el alma muy sutil y alejada de la calidades corporales por una gran distancia. Es, pues, necesario a esta pareja un tercer elemento que participe de la naturaleza de los otros dos y que sea espíritu cuerpo, ya que las extremidades no pueden ser reunidas más que por la unión de algún mediador que tenga una cierta afinidad con una y con otra y donde cada una pueda hallar su propia naturaleza. El cielo es alto, la tierra es baja; el uno es puro, la otra está corrompida. ¿Cómo podríamos, pues, elevarnos y unir esta pesada corrupción a esta ágil pureza, sin un medio que participe de los dos? Dios es infinitamente puro y limpio, los hombres son infinitamente impuros y mancillados de pecados. La reconciliación y el acercamiento de ellos con Dios no podría tener lugar sin la mediación de Jesucristo, que al ser verdaderamente Dios y hombre, ha sido el verdadero imán. Del mismo modo, en la máquina del Universo, este espíritu-cuerpo o cuerpo espiritual es como el agente común o cemento de la conjunción del alma con el cuerpo. Esta alma es en el espíritu y en el cuerpo del mundo un cebo y un aliciente de la inteligencia divina; pues esta inteligencia se percibe bastante claramente por elevaciones efectivas, renovaciones, mutaciones, variaciones y multiplicaciones de formas que no pueden proceder más que de la inteligencia divina y no de la materia, que en sí misma es bruta y no puede causar ninguna naturaleza inteligente para formar y especificar las cosas.

El mundo está, pues, alimentado por este espíritu y agitado por el alma infusa en él por medio de este mismo espíritu.

(Continuará)

NOTAS

(1) Respecto a esa capa verde, véase El sueño verde de Bernardo, el Trevisano.

(2) Es el proveedor que proporciona las materias para las generaciones.

(3) Es el fuego o calor natural que digiere y actúa sobre dichas materias. Para los Espagíricos se trataba del agente universal que empujaba a los seres a la generación.

(4) Se trata, como su nombre indica, del genio de la Tierra. Para los filósofos herméticos, es el fuego de la Naturaleza. Raimundo Lulio escribió un tratado alquímico en forma de diálogo, llamado Demogorgón, en el que éste es uno de los interlocutores.