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CANTINELAS INTELECTUALES SOBRE LA RESURRECCIÓN DEL FÉNIX

Michael Maier

 

Presentación y traducción: A. Ballester

 

 

Presentación

Gracias a la publicación en francés del Atalanta Fugiens (1), y a la gran difusión que han tenido los emblemas que la ilustran, así como los que aparecen en otras de sus importantes obras, Michael Maier es un autor bastante conocido por los aficionados al Arte Hermético.

J. van Lennep en su libro Alchimie. Contribution à l’histoire de l’art alchimique (2), nos dice que Michael Maier nació en Rendsburg (Holstein) en 1568. Después de dejar inacabados sus estudios de medicina en la universidad de Bale y de terminarlos en Rostok en 1597, ejerció su profesión durante algunos años, hasta que Rodolfo II lo nombró físico de su corte en 1608. Fue colmado de honores, nombrado secretario particular del emperador y miembro de su consistorio y elevado al rango de conde. Después de la abdicación de su protector en 1611, dejó Praga para dirigirse a Amsterdam y a Inglaterra.

En 1616 volvió a Alemania, donde fue publicando sus tratados con asiduidad. Dejó Praga que, bajo el mandato de Matthias, sucesor de Rodolfo II, se había vuelto mucho menos acogedora para los alquimistas. Tres años más tarde fue nombrado físico de Maurice de Hesse-Cassel (1572-1632), un landgrave llamado el científico, que como Rodolfo II y otros príncipes germánicos, atrajo a los alquimistas a su corte. Maier dejó Cassel para ir a ejercer la medicina en Magdebourg, donde murió en 1622. (3)

Escribió abundantes tratados alquímicos, la mayoría ilustrados con curiosos emblemas y se ocupó de diversas ciencias y artes aproximándolas al Gran Arte. Es importante destacar su particular concepción de la música y el conocimiento enigmático que de ella tenía al acercarla al Arte sacerdotal.(4)

Respecto a su interés en expresarse por medio de emblemas, es de destacar una obra suya titulada Arcanos secretísimos o jeroglíficos egipcio-griegos aún no divulgados. Parece ser que a partir de una obra de Horapolo el nilíaco, titulada Hieroglífica, se interesó vivamente por la antigua escritura de los egipcios.

El tratado que presentamos aquí es el último publicado en vida de Maier. Llevaba por título Cantilenae intellectuales de Phoenice redivivo y fue publicada en Rostok en 1622. La edición que hemos seguido para nuestra traducción es la francesa de 1758 publicada en París. Esta contiene el original de las Cantilenae y su traducción francesa del Abad Le Mascrier; cuya versión hemos seguido. Nuestro insuficiente conocimiento de la lengua latina no nos ha permitido traducir directamente las Cantilenae... cuyo estilo, según Le Mascrier, es de una métrica latina muy perfecta y bella comparable a los versos anacreónticos. Ciertamente, el texto original se presenta en forma de versos rimados divididos en tríadas, cuya lectura tendría una cadencia muy armoniosa en total consonancia con su título; ya que, según J. Rebotier, en su estudio sobre la música de las Cantilenae Intellectuales (5), nos dice que «el término cantinela nos conduce tanto a la poesía como a la música. Sin duda, esta es la intención de Maier, aún cargada del poder propiciatorio o mágico de los tiempos antiguos». El propio Maier nos dice en la dedicatoria de esta obra al príncipe Federico de Noruega (6) [...] «de la contemplación de todas estas cosas así como de la comparación de las cosas superiores con las inferiores, del todo con sus partes y de las causas con sus efectos, es como surge en el espíritu de los hombres razonables, una especie de eco musical a tres voces que afecta menos al oído que al sentimiento íntimo del alma. Se dice que es así como Aspendius concertaba consigo mismo. Ya que, tal como las plegarias ardientes que se hacen a Dios, incluso tácitamente y sin ruido, están destinadas a clamar hacia Él; del mismo modo, estos conciertos armoniosos pueden, perfectamente, hacerse oír por el espíritu».

Se adivina con estas palabras el efecto sorprendente que Maier esperaba de su obras músico-alquímicas.

Respecto al tema de estas canciones intelectuales, el ave Fénix, sugerimos la lectura del excelente ensayo de Sylvain Matton, titulado Le Fénix dans l’ouvre de Michael Maier et la litérature alchimique que aparece como prólogo en la edición facsímil de las Cantilenae... publicada en 1984 en Aleçon por J.C. Baily.

 

CANCIONES INTELECTUALES. DIVIDIDAS EN NUEVE TRÍADAS, SOBRE LA RESURRECCIÓN DEL FÉNIX O LA MÁS PRECIOSA DE LAS MEDICINAS, QUE ES ESPEJO Y RESUMEN DE ESTE UNIVERSO, PROPUESTO MENOS AL OÍDO QUE AL ESPÍRITU Y PRESENTADO A LOS SABIOS COMO LA LLAVE DE LOS TRES SECRETOS IMPENETRABLES DE LA QUÍMICA, POR MICHAEL MAIER, CABALLERO, CONDE DEL SANTO IMPERIO, DOCTOR EN MEDICINA, ETC.

Texto

Plan y proyecto de las tríadas cuadradas

La primera tríada cuadrada trata de los nombres que se atribuyen a cada cosa, la segunda contiene las Alegorías y, en la tercera, se encontrará la aplicación de los misterios del Arte a los de la Religión.

Orden observado por el autor a lo largo de sus canciones intelectuales

Cantando el Fénix, ese pájaro raro y maravilloso, he aquí el orden que me he propuesto. Cada tríada forma alternativamente un Concierto de tres voces. Primero, la contralto expresa los dulces cantos de nuestra Venus. Seguidamente, el cangrejo, que siempre camina hacia atrás, forma la voz media y por fin, el bajo que está reservado al león, temible en su cólera.

I Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

Cantaré la naturaleza y las propiedades del Fuego, que sirve al Fénix de pira y de cuna, donde vuelve a tomar nueva vida. Prestadme una favorable atención y guardad silencio.

Este fuego no es el que encierra el Etna en sus profundas entrañas, ni el que alimentan los hornos ardientes del Vesubio, ni aquel que vomita el monte Hecla, cuyos ardientes azufres parecen querer encender los vastos mares que lo circundan. El principio de nuestro fuego es muy distinto.

Toma su origen de una Montaña, la más elevada de las que existen sobre la tierra y que sólo produce flores, cinamomo, azafrán y otras plantas aromáticas. Este fuego es el origen de toda la luz que ilumina este vasto Universo. Es aquel que da el calor y la vida a todos los seres. Es una llama cuyos ardores brillan sin consumirse jamás. Y es este fuego el que sirve para formar la pira, que nuestro Pájaro mismo prepara, para buscar en ella su fin y su muerte.

¡Oh, cuán cuidadosamente oculto es mantenido este Fuego sagrado! ¡Oh, cuán bien conocida es de los Sabios esta maravillosa llama! Cuando se le ignora, todo se ignora. Vosotros que deseáis beber de las fuentes fecundas de la Ciencia, no permitáis que este Fuego secreto sea manifestado.

I

Media

¿Qué versos podrían celebrar dignamente al Pájaro tan amado de los Sabios?

Aunque tuviese cien bocas y cien voces, no bastarían para elogiar a este Pájaro, cuyas cenizas encuentran una vida más perfecta y un nuevo vigor en el seno mismo de la muerte. Este admirable pájaro nació originariamente cerca de Syené, en las fronteras del alto Egipto. Es el bello Fénix, cuyo cuello de color púrpura está rodeado de un collar dorado y, su cabeza, ornada de un penacho tan brillante como el Rubí. Sus alas son blancas por fuera y de un rojo intenso por dentro. Es de un temperamento más caliente que frío, de allí proviene la excelente calidad de la sangre que, circulando en sus venas, lo anima y le da fuerzas. Este Pájaro tanto es amado por el rubio Febo como por la brillante Diana. Desafía los ardores del sol y los más ardientes calores: está a prueba de fuego. Y el agua que todo lo roe no consigue destruirlo.

Su morada habitual está en lo alto de aquellos Montes altivos, desde donde el Nilo precipita sus aguas para regar los campos de Egipto, y con su limo les trae la fecundidad. Es a este Río que se consagró el Buey Apis, cuya frente está marcada con una Luna creciente.

I

Bajo

Tebas, la que antaño fue villa muy célebre entre las Naciones por sus cien puertas, fue con justicia consagrada al Sol. Allí, los Sacerdotes, en gran número fueron ordenados para servir el Altar sobre el que residía la Divinidad misma del Astro que da luz al Universo. El famoso templo de Delfos, aunque resplandeciente del oro con que lo enriquecieron los dones de los Reyes, no mereció jamás serle comparado.

De un rápido vuelo, y después de transcurridos diez siglos de su vida, es allí donde acude el Fénix para encontrar la muerte contento de acabar sus días, pues tiene la certeza absoluta que ha de rejuvenecer. Esta es la única hoguera digna de servir de sepultura a este Pájaro maravilloso. Ni los soberbios Mausoleos que la piedad de los vivos alzó a las cenizas de los difuntos, ni las más altas pirámides, ni las más ricas tumbas de los Reyes, que el Universo jamás haya levantado, pueden serle comparadas.

En estos augustos funerales, no aparece ninguna Urna fúnebre como en los de los Atridas. Ya que, apenas, el Fénix, dispuesto a ser presa de las llamas para emprender otra vida, acude a Tebas sobre el Altar del Sol, despojándose de sí mismo perece en el fuego. ¿Acaso en este estado es víctima de la muerte? No: es un nuevo Fénix el que se ve renacer, de modo que por un prodigio inaudito este Pájaro es su propia tumba.

II Tríada

de Canciones Intelectuales

Contralto

Musa, enséñanos ahora con unos Versos dignos de este tema, cuántos nombres distintos se han dado al Fuego y bajo cuántas figuras y alegorías se ha ocultado el verdadero.

Se le llama Rocío Celeste que bala sobre la flor de los campos, bien conocida por los Sabios, de quienes hace las delicias y cuya posesión es tan preciosa. Es el Agua salada del mar, destinada a cocer nuestro pez y a darle un bello tinte rojo. Es un licor de sabor acre y de olor desagradable. Es el Vinagre que corroe cualquier oro. Es un Fuego parecido al calor húmedo del estiércol de caballo, en el cual nuestra materia se purifica y se resuelve en su caos. Lo llaman el agua de vida que nunca se agota: el Menstruo que permite el crecimiento de feto, mientras que el esperma se nutre en la matriz. Ya que cuando el macho lanza su simiente, ésta es regada por la humedad de la hembra y se nutre de su sangre, con ella la Naturaleza forma y produce un hijo, que respecto a las perfecciones se parece maravillosamente a aquellos a quienes debe la vida.

Éste es el Fuego sagrado que Prometeo trajo a la tierra, después de haberlo robado del carro del Sol, y que Orfeo enseñó a los Griegos al establecer entre ellos las Fiestas de Baco. Este Fuego es el que bajo la figura de antorchas ardientes, las Bacantes llevaban en sus carretas. Éste es el Fuego sagrado que quemaba día y noche sobre los Altares de Vesta y Minerva.

II

Media

Nadie ignora el origen del Fénix: recorre todas las regiones del Universo y no existe ningún lugar sobre la tierra que no goce de su presencia.

Se encuentra sobre las más altas montañas y los más profundos valles.

Es la Piedra más conocida entre todas las piedras. Y la que, la mayoría de Sabios, dan a conocer únicamente a los Hijos del Arte y que esconden a los que quieren abatirlo.

Es un Buitre que en la cima de una montaña hace su nido sobre un árbol, y el pequeño plumífero que sale de él es un Cuervo que día y noche grita en voz alta: -¡Dadme lo que me corresponde y yo os daré lo que os pertenece!

Es un Rey sumergido en un mar profundo, que intenta emerger por encima de las olas y volver a entrar en su Reino.

Es el Cisne blanco, el Pavo real de doradas plumas, el Pelícano que al precio de su sangre rescata de la muerte a sus polluelos; el León doble que, sosteniéndose primero por sus propias fuerzas, cae al suelo poco después.

Es la Serpiente enroscada al caduceo de Mercurio, del cual se sirve este Mensajero de los Dioses para obrar milagros, dando o quitando el sueño a quien le place, devolviendo la vida a los muertos y llevando la muerte al seno de los vivos.

II

Bajo

Cualquier lugar no es apropiado para la generación de las cosas de la misma forma que tampoco se emplea indistintamente cualquier clase de urna para contener las cenizas de los Reyes.

Asimismo, sólo existe una única unión de la Tierra con el Iris, de la cual una pequeña porción sirve para contener las cenizas de nuestro Pájaro hasta su resurrección futura. Pero en el seno de esta tierra se esconde una virtud secreta que el devuelve la vida. De la misma forma que por la cocción, la levadura a partir de la harina forma pan de todas clases y la vuelve apta para llevar el alimento a todas las partes del cuerpo, así la virtud todopoderosa de esta tierra vivifica efectivamente lo que está muerto y enterrado bajo las olas.

Puede aún comparársela a la Leche de mujer que formada por la sangre que circula en las venas, cuando es cocida de nuevo en las mamas se vuelve adecuada para la nutrición del recién nacido.

No traicionaré el secreto. Sin embargo, añadiré que el vaso de Hermes debe ser formado de esta tierra, ya que está a prueba de fuego y jamás se quiebra. Esta es la causa por la que se la busca con tanto empeño.

Es la cera Real, que sirve para sellar nuestros secretos: en una palabra, es esa cosa única que da la forma, el vigor y la belleza a todo lo que existe.

III

Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

Sería difícil mencionar todas las ventajas que se sacan del fuego en el Universo, así como en las diversas operaciones de nuestro Arte. Un frío mortal mantendría todas las cosas en la inacción si el calor no viniese en auxilio para animarlas y aportarles fuerzas. En vano se actuaría en nuestro Arte, y uno no ganaría nada si no fuese ayudado por el fuego que los Adeptos conocen.

Dicho Fuego no se mantiene ni a fuerza de hierbas ni de leña, su naturaleza no es animal, sino casi mineral.

Es el Hierro con el que se arma la piedra de Imán, a la cual se une con un lazo indisoluble. Es una Antorcha impregnada de azufre; un Agua viva de plata que tiñe y colorea nuestra obra. Es un espíritu bienhechor que da la forma intrínseca a todas las cosas y que vuelve sutiles a todos los cuerpos.

¡Oh, virtud admirable del calor, qué maravilloso socorro aportáis a los Sabios para la dirección de las operaciones en el Arte que conocen! Ya que en este Arte todo el secreto consiste únicamente en el Fuego. Lejos de este fuego, profanos: retiraos, vulgo insensato, no sea que esta llama sagrada os ilumine y que vuestra lengua impura haga públicos sus misterios, que adrede deben mantenerse ocultos.

III

Media

La mayoría de los libros dan a conocer la excelencia y virtud de una pequeña hierba llamada Lunaria. Su tallo es rojo, su corteza negruzca, su flor de color del limón y exhala un olor dulce y agradable. Crece según las distintas fases de la Luna y embellece día a día. Raimundo Lulio la esconde bajo misteriosas Alegorías. Entre los Sabios, muchos han ensalzado la virtud secreta de esta hierba maravillosa y la han recomendado a sus sucesores, pero ninguno de ellos ha indicado el lugar donde se encuentra, respecto a ello todos han guardado el secreto.

Se dice que es la hierba llamada Glaucio, cuyo contacto devuelve la vida a los peces muertos y les da un color nuevo. Si creemos a los poetas, es la famosa Molí, que el hijo de Maia ofreció a Ulises para que le preservase de los encantamientos de Circe y le sirviese de antídoto contra el veneno que le ofreció aquella Maga cruel.

El Sol y la Luna, que superan a todos los demás Cuerpos metálicos, están contenidos en esta hierba. El Sol en potencia y la Luna en acto. Es el único fundamento y la base del gran Arte. Es el Imán que atrae al hierro, es un vapor lleno de agua, un mal contagioso para el pez que nutre el mar salado y un Astro que brilla en los Cielos.

III

Bajo

No fue por la fuerza de las armas como sucumbió la soberbia Troya: se convirtió en la víctima de la astucia y del artificio de los Griegos, al recibir en su reino el fatal presente hecho a Minerva a la cual reverenciaba. Nadie ignora que su ruina se debió a aquel famoso Caballo de madera, que le ocultó los numerosos enemigos que guardaba en sus enormes flancos.

Estos son los muros, las torres y las murallas de Troya que no escalaremos jamás si no usamos la astucia y la destreza. Ya que los Cuerpos no reciben la virtud que comunica el soplo de los espíritus, es decir, los vapores y el fuego de la Naturaleza, si uno no casa a esta hembra con el macho fijo.

Imitad pues la astucia que emplearon los Griegos, si no queréis extraviaros buscando la Piedra que conocéis.

Estas son las famosas manzanas que el joven Melagro, seguro de su victoria, arrojó tres veces en su carrera al paso de la fugitiva Atlanta. Sólo el hijo del Sol posee este precioso toisón de Trixus, que con las armas en la mano debe ser conquistado en el campo de Marte.

Estos son los fundamentos inquebrantables de nuestro edificio. Si uno lo ignora, el resto no podría serle de ninguna utilidad. Este es el nido donde el Pájaro se reviste de las plumas que le faltaban y de donde a menudo resucita y renace sin plumas.

IV

Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

Una joven Virgen de gran belleza y nacida de sangre Real, estando en edad de casarse y deseando procurarse un esposo que le conviniese, envió a algunos de sus Súbditos a los países más lejanos para que buscasen un marido digno de su afecto. Recorrieron diversos Reinos y por mar llegaron a la India superior cerca de Japón. Allí, bajo unas ropas viles y despreciables, encontraron a un hombre del que se decía era de sangre Real. Su cuerpo cubierto de una piel provista de largos pelos y sus cabellos sembrados de plumas, se movía a los cuatro vientos. Lo abordaron y habiéndole destinado a ser el esposo de su augusta Princesa, les siguió.

Para que nada faltase a la ceremonia y que todo se hiciese según las reglas, se escogió un día solemne para la celebración de las bodas. Llenos de amor el uno por el otro, los dos esposos entraron en el lecho nupcial y, en sus retozos amorosos, Venus les prodigó sus favores más preciosos.

Tres Paraninfas llevaban las antorchas nupciales y conducían la boda. Las tres Gracias aplaudieron esta unión y las Musas la celebraron con unos Versos dignos de Apolo.

¡Qué dulce sueño al que se entregaron luego los dos esposos!

La Doncella despertó encinta del fruto que llevaba en su seno.

IV

Media

Quizá para ocultar sus misterios bajo el velo de la Alegoría, los Poetas fingieron que antaño varios Animales feroces cayeron de la Luna sobre la Tierra. Se dice que uno de ellos fue el furioso León de Nemea que engendrado de la espuma congelada de la brillante Diana, cayó del Cielo en estos bajos lugares y fue muerto por el valiente Hércules.

Bajo la corteza de la mentira esta Fábula esconde una gran verdad. Ya que en las fauces del León se oculta una cosa que los Sabios valoran más que todos los bienes del mundo y que les es de gran utilidad. Encontrarlo no es cosa fácil, pero, ¿quién será el vencedor del León?

Para domar un monstruo de tan temibles colmillos y zarpas, como mínimo se precisan los brazos, la fuerza y la maza de Hércules. Debe forzársele a entrar en el reducto húmedo y cóncavo del lecho que se la ha preparado, perfumado de azafrán y ámbar, de agradable olor. Allí todos los miembros del animal se ablandarán y sofocado por las aguas que lo rodean, perecerá bajo las olas.

Aplicaos en conocer este León. Desde el Astro del que cae, fluye un rocío celeste que humedece las plantas, lleva el germen a su simiente y cubre de flores su tallo. Este rocío es el que da crecimiento a nuestra pequeña planta y le hace producir el alimento agradable al León y provechoso para los que están faltos de fuerzas.

IV

Bajo

Hubo antaño un Rey riquísimo en tierras y en oro, que gobernaba en paz un gran Reino, un país fértil en toda clase de cosas. Este Rey no tenía ningún hijo, pero sí una hija, su única heredera, que habiéndose casado dio a luz a un Príncipe de gran belleza, que sucedió a su abuelo.

Sin embargo, otro Rey propuso ricas tierras al Príncipe, a condición de casarse con una de sus hijas, a la que amaba con ternura, y que acudiese a sus Reinos. El Príncipe cautivado por los encantos de la Princesa aceptó la propuesta y celebró la boda.

Poco tiempo después, la madre del Príncipe le llevó todas las riquezas del Reino de su padre y se las ofreció como presente. Esto lo convirtió en el monarca más rico y poderoso del Universo.

Apenas se podrían mencionar los inmensos tesoros que poseía en oro y objetos preciosos de todas clases: era verdaderamente un cuerno de la abundancia. Ya que el Reino de su abuelo, que otorgase su madre, tenía oro en abundancia. La tierra sólo producía oro y los ríos bajo sus aguas transportaban arena dorada y pepitas de oro que se desprendían de las Montañas.

V

Tríada de las Canciones Intelectuales

Contralto

La Bella Psique vestida de sus más preciosos ropajes y apremiada por el ardor que la animaba, buscó durante largo tiempo al Amor que ella misma había obligado a alejarse de ella. Durante varios años recorrió infatigablemente todos los Países de la tierra sin poder encontrarlo.

Al fin supo que este Dios que tanto amaba habíase escondido en Arabia, lo cual le entristeció muchísimo. Ya que el Amor tiene por compañero inseparable al Dios del Fuego y esto horroriza a Psique pues no lo tiene por amigo; siempre lo evita y no puede sufrirlo. Sabe que se opondría a su unión íntima y en lugar de poner paz entre ambos, sólo trabajaría para dividirlos.

Afligida por esta inquietud, buscó un remedio para su mal. Fue a visitar a su hija y le contó lo que sucedía. Ésta llamada Gamarina es esposa y madre del Amor, el fugitivo nieto de Psique. En seguida se encargó del caso y prometió reconciliarlos completamente.

Desde entonces, y bajo la protección de la hija que vela por uno y otro y que no teme al Dios del Fuego, Psique vive en perfecta unión con su nieto, y la diversidad de sus inclinaciones se encontró se de este modo felizmente conciliada.

V

Media

En las islas del mar de las Indias existe un Pájaro llamado Ruc, de una grandeza y fuerza tan prodigiosas que eleva a los hombres, e incluso a los caballos, y los transportas por los aires. Un día cogió entre sus garras a uno de esos Animales cuyos colmillos son de marfil y que tienen trompa en lugar de boca.

Pero, al ceder bajo el peso de esa terrible masa, el Pájaro cayó al suelo sin soltar su presa y al no poder levantarse de nuevo, murió de la misma muerte que suele dar a sus enemigos.

En ese momento acudió un habitante del País y acabó de matar a esos monstruos medio muertos,

Tras degollarlos, tomó su carne y se la llevó a su casa. Allí la coció en un horno y la asó, destinándola a servir de festín para su Rey. En efecto, ese Príncipe llegó al poco tiempo y comió de aquel asado.

Este alimento tiene la virtud de fortalecer la vista hasta tal punto que a través de las nubes y de las más espesas tinieblas puede percibirse lo que está más escondido en el Cielo y sobre la tierra. Además, este manjar está reservado para el paladar de los Reyes, para que vean más lejos y puedan cuidar más sabiamente del gobierno de sus reinos.

V

Bajo

Uno de los herederos de Tamerlán, que el pueblo llama con razón el Gran Mongol y que es el décimo que con este nombre posee actualmente los ricos y numerosos Reinos de la India, en cualquier estación del año, le gusta pasar revista de sus tesoros y saciar sus ojos con los bienes que nacen en sus estados.

Este piadoso Príncipe emplea enormes cantidades para alzar a su padre un magnífico Templo, al que enriquece con innumerables presentes. Los lados de este magnífico edificio están adornados con una triple hilera de columnas que a través de los aires elevan sus cabezas hasta las nubes.

Sus cimientos son de oro para que la violencia enemiga del agua o del fuego no pueda dañarlos.

Según ese Príncipe, después de la muerte, el alma de su padre se presentará en este lugar para habitarlo con su cuerpo.

Es por ello que erige a sus Manes este magnífico monumento, donde riega sus cenizas con la sangre de las víctimas. Esta es la única tumba digna de nuestro Rey, donde su espíritu despojado de su cuerpo debe residir.

Se cree que es así como el egipcio Serapis pasó después de su muerte a la Urna preciosa donde habita.

VI

Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

Un enorme Dragón entró en una caverna y desde allí derramaba su veneno sobre todos los que pasaban. Por el simple contacto con su soplo pestífero, este terrible Monstruo llevó a la muerte al seno de una infinidad, sin que nadie imaginase la causa de tan gran desolación. Entonces, Sócrates descubrió, por medio de un espejo cóncavo, que en el interior de una gran Columna se escondía una impresionante Serpiente llamada Basilisco, que es un mortal enemigo de los hombres y cuyo veneno es más sutil que el de los demás animales d su especie.

Entonces en lo alto de una torre opuesta a aquella, puso una figura de ese Monstruo a fin de que pudiese percibirla y reconocerse en ella. Añadiéndole un espejo cóncavo, compuesto de los metales más brillantes y más pulidos, y que por su magnética virtud atraía los venenos más lejanos, tanto como los más cercanos sin por ello verse alterado.

Al ver el Basilisco su imagen reflejada en el espejo, tragó el veneno sin darse cuenta de ello y de este modo fue atravesado por las mismas saetas que había disparado.

Es un gran arte saber matar a este Dragón mortífero, extraerle todo el veneno sutilmente y con destreza, y, seguidamente, hacerlo pasar a los metales pulidos.

VI

Media

En los confines de Persia y bajo el ardiente Trópico de Cáncer, existe un mar Rojo, en el que, casualmente y llevado por los vientos, fue a parar un buque que había pasado por varios peligros y que procedía del país de los Teutones.

Ese Bajel estaba gobernado por un valeroso Capitán que desde lo alto de la popa donde se sentaba, lo condujo hasta allí a través de las olas tempestuosas. Llevaba por insignia un Buey en actitud de saltar, con la frente ornada de una estrella, rodeado por un círculo de hierro rojo, con el que se cargó el navío para que el peso de ese metal le impidiera ser el juguete de los vientos y del oleaje.

Sin embargo, el Euro furioso levantó las alas y arrebató al Bajel, que fue engullido por las aguas. Al querer salvarse de este naufragio, el Capitán descubrió que el fondo de ese Mar estaba recubierto de piedra de Imán la cual atrajo al Bajel cargado de hierro y no permitía que se alejase. Existe entre ambos una tal simpatía que se atraen mutuamente y juntos forman la más estrecha unión.

Nuestro Bajel es el que el mar engulle en sus profundos abismos. En cuanto al Imán, que tiene la virtud de detener a la Diosa cuya sangre derramada enrojece a la rosa blanca, los Sabios saben donde encontrarlo.

VI

Bajo

Hubo antaño un Príncipe nacido de la antigua sangre de los Partos, a quien los Brahmanes predijeron que llegaría un tiempo en que el año sería estéril y la tierra no daría ningún fruto. En consecuencia le ordenaron que hiciese construir grandes graneros en toda la extensión de sus Reinos, tan altos que llegasen hasta el cielo.

El Príncipe se dispuso a obedecer y a ejecutar lo que había sido mandado por aquel Oráculo. Pronto reunió una infinidad de Obreros que, bien pagados, trabajaron con ahínco para levantar hasta el Cielo los nuevos graneros, En poco tiempo pudo verse esa gran obra empezada y llevada a la perfección. Allí fueron reunidas todas las producciones de las que la tierra nutrió su seno y que en su fecundidad prodigó a los hombres.

Allí fueron conservados los numerosos presentes de Baco y de Ceres.

Vosotros que buscáis descubrir el Tesoro oculto bajo esta Alegoría, si prestáis la suficiente atención, lo encontraréis infaliblemente y su esplendor os sorprenderá.

Los Pueblos vecinos del Nilo en cuyas orillas habitan y los de la Isla de Faros no son los únicos que se afanan en guardar el oro: los Sabios trabajan también con esmero para multiplicar el oro con el oro.

VII

Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

Esta es la Reina de las Ciencias que supera a todas las demás. Según Raimundo Lulio es el resumen de todas las Artes. Y como dice Morieno, es la que eleva el espíritu del Sabio y lo pone en estado de atravesar las tinieblas del futuro y de penetrar los profundos misterios de la Divinidad.

Es una viva imagen de nuestra Creación y de nuestra Redención, que nos desvela su secreto. Pues así como Adán fue formado de la tierra roja, dotado de todos los dones de la belleza y colmado del espíritu del soplo de Dios todopoderoso, que le dio el alma y la vida; también los Sabios poseen su materia sacada de la tierra roja, a la que ellos modelan y le dan una bella tintura extraída de los metales, que se insinúa en sus más íntimas partes y que se une al Cuerpo que la recibe con placer.

Tres ríos regaban el Jardín de las delicias, donde Adán fue colocado después de su creación y donde, engañado por la Serpiente, se hizo culpable a los ojos de Dios. Asimismo, tres Aguas riegan nuestra mina; también en el Arte existe un Dragón sutil que, en medio de las tinieblas que el color negro expande, sorprende a los dos Esposos disueltos en el mismo vaso.

VII

Media

Toda la posteridad de Adán quedó sujeta a la muerte, ya que este primer Padre desobedeció las órdenes de Dios al comer del fruto del árbol que le estaba prohibido tocar. Nada pudo borrar un crimen tan grande y todo hombre, surgido de aquel culpable, también ha nacido criminal.

Pero el Creador, conmovido por sus males, se acordó de que era su padre y resolvió rescatar al Género Humano de la muerte por medio del mayor de todos los misterios.

En consecuencia, Dios Todopoderoso se hace hombre, nace de una Virgen y, a pesar de su inocencia, al derramar su sangre y sufrir sobre una cruz la muerte más horrible, aplasta la cabeza del Dragón infernal y le quita todo su veneno. Este misterio sagrado está también oculto en el Arte bajo el velo de las figuras, como puede verse a través de los libros de Raimundo Lulio y otros. Ya que lo puro viene en auxilio de lo impuro, que por su azufre más depurado, esta luz de luz refuerza el azufre metálico.

Quien conciba la manera en que Jesucristo nos ha salvado de la muerte eterna podrá comprender, también, el fin de este Arte misterioso y cómo pueden teñirse los metales toscos e impuros.

VII

Bajo

La virtud infinita y todopoderosa del Eterno está por encima de la razón y del entendimiento humanos, ya que al no tener ni comienzo ni fin, nada de lo que ha comenzado y debe terminar podría serle comparado. Así, para reconciliarse con los mortales culpables, volverlos dignos de la morada celeste y establecer un lazo de unión entre los contrarios, entre las cosas superiores y las inferiores, el Ser supremo quiso unir Dios y el hombre en una sola persona, para que pudiese remediar eficazmente el mal y salvar la posteridad criminal del primer Padre.

Asimismo, los Cuerpos fijos jamás se casarían bien con los volátiles y no se unirían estrechamente con ellos, si no existiese un dulce vínculo que aproxima los extremos y reúne bajo una misma forma los distintos metales. Debe buscarse un Mediador que siendo tan amigo de unos como de otros, se preste a todos por igual.

¡Oh, maravillas de la Naturaleza, cuán adorables huellas encerráis y ofrecéis a nuestros ojos de parte de nuestro Salvador!

Es también por ello que el Arte mereció ser llamado bendito, pues nos revela todos los Misterios de la Divinidad y no permite que ignoremos lo que de más sagrado existe.

VIII

Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

En todas partes los Hijos de Adán llevan consigo la mancha original del pecado y la transmiten a su posteridad. Por esta razón Jesucristo les ordenó que renaciesen en espíritu de las aguas sagradas del Bautismo.

Por ello, las cosas del Arte deben volver y disolverse en este puro licor del que se origina para renacer de nuevo. Si se descuida hacerlo, o si no se aportan los cuidados necesarios, los metales nunca llegarán a la sublimación.

Así, vemos que justo después del nacimiento de Baco, éste fue ofrecido a las Ninfas Almatianas para que lo nutriesen con agua, a fin de que, educado en sus agradables praderas regadas por un sinfín de ríos y adornadas de innumerables jardines, creciese y engordase, hasta que, cebado con el rocío, adquiriese una floreciente juventud. Se le ha llamado Bimater ya que su madre que fue su nodriza, lo engendró dos veces, amamantándolo con sus pechos y nutriéndolo con los bienes que prodiga el Cuerno de la abundancia.

Así, para volver más bello a nuestro pequeño recién nacido, debe lavársele tres o cuatro veces en un baño saludable que lo purifica del menstruo y de las toscas impurezas que podrían dañarlo.

VIII

Media

Jesucristo en la Cruz, sufrió una muerte cruel para pagar a su Padre, a sí mismo, Dios como el Padre, y al Espíritu Divino, que con ellos compone la Muy Adorable Trinidad, la pena debida por nuestros pecados. Recibió entonces cinco llagas precursoras de la muerte, para borrar nuestros crímenes y lavar la mancha original con la que nuestros primeros Padres nos mancillaron. Por ello, y siguiendo lo que fue instituido por este divino Redentor, su carne y su sangre se ofrecen en nuestros Altares bajo las especies del pan y del vino para servir de prenda de salvación a los Fieles.

Los Sabios nos ofrecen también en el Arte Sagrado una imagen de este Misterio, cuando nos enseñan que en él se ven correr ríos de sangre, los cuales cuando han penetrado los metales, los conservan enteros en medio de los fuegos más violentos. Esta sangre es la que al salir del pecho de Píramo, cuando se atravesó a sí mismo sobre el cuerpo agonizante de su amada Tirbea, ennegreció los frutos de la Morera, que antes eran blancos.

Fue esta sangra la que al surgir del pie de Venus, en sus jardines de rosales, enrojeció las rosas, que antes eran blancas. Pero la que sale púrpura de las venas de nuestro Cuerpo, posee una perfección y una virtud a la cual nada es comparable.

VIII

Bajo

Se dice que el Profeta Elías fue elevado al Cielo en un carro de fuego y desde allí, habitando por encima de los Astros, es para nosotros una prueba verdadera de la vida futura, de la cual gozaremos después de despojarnos de la muerte de este cuerpo de barro al que estamos unidos.

Además, esto es lo que nos enseña el piadoso Henoc, que fue transportado vivo al Cielo. Y, por encima de todo, nos lo prueba el ejemplo mismo de Jesucristo que por su virtud todopoderosa y divina, vencedor de la muerte, no quiso permitir que su cuerpo glorioso estuviese sujeto a ella, sino que resucitó vivo de la tumba al tercer día. Después, subió al Cielo y por su gracia vivificante nos abrió las puertas que hasta entonces nos habían estado cerradas.

Es así que, como en un cuadro natural, los Adeptos ven claramente, en nuestro Arte, a los muertos resucitar de las sombras de la tumba, aunque los elementos se hayan desatado del lazo estrecho que los unía. Ya que la virtud de la que está dotado el Cuerpo perfecto, no permite que lo que de volátil hay en lo imperfecto se disipe y se pierda su figura: al contrario, ésta se fortalece y se refuerza en sí misma y une a los Cuerpos con un lazo tan estrecho, que los pone en tal estado que pueden conservar la vida en medio de las más ardientes llamas. Ya que el fijo perfecciona y fija a su vez al volátil.

IX

Tríada de Canciones Intelectuales

Contralto

¡Oh, Profundidad adorable de la eterna Trinidad! ¡Oh, Misterio impenetrable de un Dios esencialmente uno en tres Personas! ¿Quién podría alguna vez comprenderos o celebraros dignamente en estos Versos? El mortal formado de barro no os concibe: el espíritu humano no es más que tinieblas ante vos; y el hombre que habita estos bajos lugares no puede elevarse hasta el conocimiento de estos divinos secretos.

Que me sea permitido, sin embargo, contemplar a través de las nubes, que cubren mis ojos, la luz infalible de este Sol esencialmente uno. Reconocemos un solo Dios creador de este Universo, que de la nada ha formado todo lo que éste encierra, que no tiene ni principio ni fin y que es la fuente de todo bien. Este Dios es al mismo tiempo, el Padre buenísimo, el Hijo bienamado del Padre y el Espíritu de amor que procede de uno y otro.

Así como el Arte, al igual que en la Trinidad divina, existen tres cosas muy distintas que están reunidas por un solo lazo de modo que el fuego más violento no es capaz de dividirlas. Estas tres cosas son, el Cuerpo paterno, el Lazo filial y el Espíritu que uniéndose a uno y a otro produce entre ellos una dulce armonía, uniendo los metales de modo que ninguna violencia podría separarlos.

IX

Media

Aquel Rey de Egipto que fue al mismo tiempo Sacerdote y Sabio suele hablar, en sus Escritos, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por ello, muchos Sabios aseguran que sus Discípulos instruidos en los misterios secretos de su Arte no han ignorado que el Hijo de Dios debía encarnarse y nacer de una Virgen, sin intervención de ningún hombre. Esto es lo que pensó el buen Ferratius y muchos otros. Que cada uno piense lo que quiera; nosotros nos remitimos a lo que la Religión nos enseña y que está confirmado por tantos testimonios y no sólo en los Libros sagrados, sino también en Autores profanos. Y si de esto doy nuevas pruebas, que de ello no se haga un crimen a la verdad, sino que con placer se la vea escrita y trazada incluso en los Libros de la naturaleza.

Una Virgen pura concibe sin la operación de ningún hombre y da a luz a un varón. Surgido del seno inocente de una Virgen Madre, es de tres cosas la única que se percibe, sin que puedan verse ni la primera ni la última. ¿Quién podría comprender tan gran misterio?

Nuestra Virgen, entre los Astros, está cerca del asno y del pesebre y tiene por Esposo al hombre de Diana, que al mismo tiempo su hermano y su hijo.

IX

Bajo

Nuestro espíritu no podría conocer las alegrías eternas de la vida futura: se extravía en la contemplación de estas cosas que la oreja no ha oído y que están por encima de toda concepción. Pues el hombre que habita esta tierra tosca y abyecta, no es capaz de comprender las maravillas que el Cielo encierra. Sólo sabemos que la visión del Ser supremo debe hacer nuestra felicidad y que no cesaremos jamás de cantar las alabanzas del creador. He aquí hasta donde han podido llegar nuestras débiles luces.

De lo dicho proviene el que los hombres se apeguen a los bienes terrestres y que con mayor cuidado busquen los que parecen acercarse más a los bienes duraderos de la eternidad.

Para estos el oro es, entre otras cosas, el objeto de todos sus deseos: todas las Naciones aspiran y trabajan para adquirirlo, y hacen de él el precio y la medida de las más preciosas producciones de la Naturaleza y del Arte, sin que exista otra razón sino que este metal está a prueba de la violencia del fuego y de los otros elementos, que consumen todo lo demás.

Sólo el Oro dura para siempre y es, sin duda, su naturaleza compacta, que le ha hecho merecedor de ser comparado a las cosas divinas y eternas.